Vaiana 2: ¿Un regreso necesario para Disney?
Hablar de cine de animación siempre me ha parecido más complejo de lo que debería. Quizá porque no suele generar el mismo debate que otros géneros o porque, sencillamente, se escribe menos sobre él. Me incluyo en ese grupo. Por eso quería detenerme en Vaiana 2, la nueva película de Disney que he visto este fin de semana en cines, y aprovechar el visionado para reflexionar sobre el momento que vive la animación dentro de la industria.
Parto además de una posición poco neutral. Para mí, Vaiana es una de las mejores películas que ha firmado Disney en los últimos años. Más adelante entraré en mis preferencias personales dentro de su catálogo, pero adelanto algo evidente: hablar de una secuela cuando existe un vínculo emocional fuerte con el personaje nunca es sencillo.
¿Era realmente necesaria una secuela?
Es la primera pregunta que me hice. Vaiana se estrenó en 2016, así que una continuación ocho años después no resulta descabellada en términos de calendario. El problema es otro: estamos ante una película muy especial dentro del catálogo de Disney, una de esas obras que funcionan de forma cerrada y cuya esencia no pedía una continuación evidente.
Además, el cine de animación suele recibir críticas especialmente duras, con valoraciones que en ocasiones no reflejan el trabajo creativo que hay detrás. Todo eso hacía difícil imaginar una secuela que no pusiera en riesgo lo que funcionaba tan bien en la primera entrega. Tras verla, sigo pensando que no era estrictamente necesaria, aunque también es justo reconocer que el desarrollo está mejor medido de lo que cabía esperar.
¿Me ha gustado Vaiana 2?
Sí, me ha gustado. Llegaba condicionado por las críticas y por una valoración inicial más baja de lo esperado, algo que nunca ayuda. Superar a Vaiana era prácticamente imposible, y estar a la altura ya suponía un reto enorme. En ese sentido, creo que la película cumple con dignidad.
Donde sí he sido más crítico es en el apartado musical. La banda sonora de la primera película marcó mucho, y repetir ese impacto era una tarea titánica. Aun así, esperaba algo más. Por ahora, las canciones no me han convencido, aunque no descarto que mejoren con futuros visionados, como ya me ocurrió con la original.
Un planteamiento que mira al futuro
Sin entrar en spoilers, hay un aspecto que no me ha terminado de convencer. A diferencia de la primera película, cuyo relato quedaba completamente cerrado, Vaiana 2 deja la sensación de estar construida con la vista puesta en una continuidad cercana.
Ese planteamiento me genera ciertas dudas. No porque el universo no tenga potencial, sino porque la explotación rápida del personaje puede acabar desgastándolo. Da la impresión de que Disney quiere acelerar demasiado una franquicia que, precisamente, funcionaba por su equilibrio y su carácter especial.
Vaiana como valor estratégico para Disney
Más allá de la película en sí, Vaiana es uno de los grandes activos de Disney en la actualidad. En Disney+ es uno de los títulos más vistos, incluso por encima de franquicias como Marvel o Star Wars, lo que da una idea clara de su peso dentro del catálogo.
Esto explica en parte que Vaiana 2 llegue en fechas navideñas, apuntando directamente al público familiar. No es un movimiento casual. De hecho, la película nació inicialmente como una serie pensada para ampliar el contenido de Disney+, pero finalmente se optó por convertirla en un largometraje. Viendo el resultado, la decisión parece acertada.
¿La mejor película de Disney?
Responder a eso siempre es complicado, porque entran en juego factores emocionales. En mi caso, si me limito a Disney Pictures, mi lista personal incluiría títulos como Vaiana, Encanto, Lilo & Stitch o El Rey León. Es una selección totalmente subjetiva, ligada a lo que significan para mí y para mi familia.
Si ampliamos el foco a todo Disney Studios, incluyendo adquisiciones como Pixar o Lucasfilm, el panorama cambia. Ahí entrarían sagas como Del revés, Toy Story, Coco o El Rey León. Vaiana sigue estando muy arriba, pero el contexto es distinto.
Vaiana o Moana: una curiosidad del título
Puede surgir la duda de por qué la película se llama Vaiana en Europa y Moana en otros territorios. En España, el nombre original estaba registrado por una marca comercial, lo que obligó al cambio. En Italia, además, se optó por el título Oceanía para evitar la asociación con Moana Pozzi, una actriz muy conocida del cine para adultos en ese país.
El riesgo de la sobreexposición
Hay un detalle adicional que no me ha convencido del todo: la inclusión de una escena postcréditos. Es un recurso habitual en el cine de superhéroes, pero en animación me resulta innecesario y algo forzado.
A esto se suma que Disney ya tiene en marcha un live-action de Vaiana, con Dwayne Johnson retomando el papel de Maui. Será interesante ver el resultado, pero también me preocupa que tanta presencia termine restando frescura a un personaje que funcionaba precisamente por su singularidad.
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