Lo mejor del siglo XXI (2001-2008) – Volumen 1

Una aclaración necesaria: cuándo empieza el siglo

El siglo XXI no comenzó en el año 2000, sino el 1 de enero de 2001. A partir de ahí, tiene sentido mirar atrás y analizar qué nos ha dejado este primer cuarto de siglo en cine y televisión.

Este Volumen 1 recopila lo mejor entre 2001 y 2008. Es una selección personal, razonada y abierta al debate. Si algún año no aparece en alguna categoría, es simple: no alcanzó el nivel del conjunto.


2001 – El inicio de algo histórico

Película: El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Peter Jackson no solo inició una trilogía legendaria, redefinió el cine fantástico moderno. Su impacto técnico y narrativo sigue vivo más de dos décadas después.

Serie: A dos metros bajo tierra. Profunda, incómoda y adelantada a su tiempo. Supuso el primer gran papel icónico de Michael C. Hall antes de convertirse en Dexter.

Miniserie: Hermanos de Sangre. Una cantera irrepetible de talento y una ambición televisiva que marcó un antes y un después.


2002 – Año excepcional

Película: El Pianista. Entre títulos enormes como Ciudad de Dios o Las Dos Torres, la obra de Roman Polanski destaca por su sobriedad devastadora y la interpretación monumental de Adrien Brody.

Serie: The Wire. Densa, exigente y casi académica. Su retrato sistémico la convierte en una de las ficciones más influyentes jamás creadas.


2003 – Tragedia adulta

Película: Mystic River. Clint Eastwood firma una obra seca y profundamente humana, sostenida por un reparto descomunal: Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon.


2004 – Debate eterno

Película: Million Dollar Baby. Eastwood confirma su transformación en uno de los grandes directores modernos con una historia devastadora y sin concesiones.

Serie: Perdidos. Uno de los mejores pilotos jamás rodados y una conversación global que cambió las reglas de la televisión.


2005 – La comedia generacional

Serie: The Office. Nueve temporadas y 201 episodios que consolidaron a Steve Carell y definieron un estilo que todavía hoy se replica.


2006 – Cine adulto y televisión icónica

Película: Infiltrados. Martin Scorsese reúne un reparto espectacular en un thriller redondo que demuestra que el cine adulto seguía plenamente vivo.

Serie: Dexter. Ocho temporadas manteniendo el interés alrededor de un protagonista imposible, con Michael C. Hall en estado de gracia.


2007 – Elegancia y simbolismo

Serie: Mad Men. Siete temporadas y 92 episodios de elegancia pausada. Don Draper se convierte en un icono cultural difícil de igualar.


2008 – Cierre por todo lo alto

Cine: Empate inevitable entre Gran Torino y El Caballero Oscuro. Dos obras enormes por motivos distintos, una consolidando el clasicismo de Eastwood y otra redefiniendo el cine de superhéroes con un Heath Ledger inmortal.

Serie: Breaking Bad. Cinco temporadas, 62 episodios y una evolución narrativa casi perfecta. Para muchos, el estándar absoluto de la televisión moderna.


Un apunte final

Entre 2001 y 2008 se consolidó la figura del showrunner como autor televisivo. La televisión dejó de ser un formato menor y comenzó a competir directamente con el cine en ambición y prestigio.

Continuará en el Volumen 2. El nivel no baja. Solo cambia de forma.



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