Langer: una floja propuesta que recuerda demasiado a Dexter
Langer: una floja propuesta que recuerda demasiado a Dexter
En esta web intento traer productos interesantes, pero a veces toca hablar de títulos que es mejor evitar. Ese es el caso de Langer, una serie polaca que, siendo claros, resulta una propuesta bastante fallida.
No porque sea aburrida —de hecho consigue entretener—, sino porque se siente como una copia demasiado evidente de Dexter, con carencias narrativas que terminan pesando más de lo que deberían.
Después de la grata sorpresa que supuso Un hombre decente, uno de los mejores ejemplos recientes del audiovisual polaco, Langer ha sido una experiencia mucho menos positiva.
¿Es realmente mala Langer?
La respuesta depende mucho de tus referencias. Si nunca has visto Dexter, probablemente Langer te entretenga sin mayor problema.
Pero si perteneces al grupo que sí la ha visto —y sospecho que somos mayoría— la sensación de déjà vu es inmediata.
No es terrible en términos absolutos. Tiene ritmo suficiente para llegar al final sin desconectar. El problema aparece cuando termina: la sensación es clara, ha sido una inversión de tiempo poco provechosa.
Tirando del catálogo: de lo bueno a lo olvidable
Explorando el catálogo de SkyShowtime me he encontrado con casos similares. Cara feliz, protagonizada por Dennis Quaid, es otro ejemplo de miniserie fácilmente olvidable.
En cambio, Un hombre decente sí merece la pena: plantea dilemas morales potentes y consigue mantenernos pegados a la pantalla mientras nos preguntamos qué haríamos en esa misma situación.
El contraste entre ambas demuestra que no es un problema de origen geográfico, sino de ejecución.
Dexter, un referente demasiado grande
El principal problema de Langer es que se parece demasiado a Dexter, aunque no sean exactamente lo mismo.
El tono de la narración, la pausa en la voz doblada, la construcción del protagonista y su rareza social evocan inevitablemente a Michael C. Hall.
Y aquí está el conflicto: Dexter no es una serie cualquiera. Es un referente del género.
Cuando el espejo en el que te miras es tan grande, cualquier comparación te juega en contra.
La moda de los asesinos en serie
En los últimos años hemos visto una avalancha de producciones sobre asesinos en serie. Algunas muy notables.
Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer es probablemente una de las mejores de este fenómeno reciente. También Encerrado con el diablo, menos mediática pero sobresaliente.
El problema de Langer es que, dentro de este panorama saturado, no aporta nada nuevo ni memorable. No innova. No arriesga. No deja huella.
Lo que sí funciona… y lo que no
Siendo justos, a nivel técnico no está mal. La puesta en escena es correcta y el acabado visual cumple.
El gran fallo está en la química entre los personajes. Se nos presenta un contexto poco creíble, como si faltara un episodio que explicara cómo se construyen esas relaciones.
Sin esa base emocional, la tensión que intenta generar la serie se diluye completamente.
Conclusión
Langer no es un desastre absoluto, pero tampoco es una propuesta que merezca realmente la pena.
Vive demasiado a la sombra de Dexter, no transmite nada nuevo y termina siendo una miniserie prescindible dentro de un género que empieza a mostrar síntomas claros de saturación.
Si buscas algo potente dentro de este terreno, hay alternativas mucho más sólidas. Y eso, en un catálogo cada vez más amplio, es un problema difícil de perdonar.
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