Bitelchús y DB Daima: ¿nostalgia bien entendida o infancia desgastada?
Hoy toca hablar de algo delicado: nuestra infancia. O al menos, de la mía. Por un lado tenemos Bitelchús Bitelchús, secuela directa de un clásico absoluto del cine fantástico. Por otro, Dragon Ball Daima, una nueva vuelta de tuerca a la saga anime más importante de mi vida.
Estoy al día de ambos productos y la sensación es compartida: no enfado, pero sí cansancio. Nostalgia, sí… pero también dudas razonables sobre si todo esto era realmente necesario.
Tim Burton y el peso del pasado
Siempre he sido muy fan del cine de Tim Burton. En gran parte, por su capacidad para mezclar terror, fantasía y sensibilidad visual como nadie. Beetlejuice no fue su primer trabajo, pero sí uno de los que lo colocaron en el mapa.
Estrenada en 1988, con un reparto joven que acabaría siendo histórico —Michael Keaton, Winona Ryder, Alec Baldwin, Geena Davis—, fue una película muy buena para su época… y sorprendentemente sólida aún hoy.
Después vendría Batman, de nuevo con Keaton, otro acierto si lo situamos en su contexto histórico.
Bitelchús Bitelchús: correcta, pero innecesaria
Ya hablamos de ella antes, pero ahora toca hacerlo tras verla. Y la conclusión es clara: mantiene el tipo, pero no está a la altura de la original.
Como siempre digo, una secuela debe cumplir al menos una de estas tres cosas:
- aportar algo nuevo
- complementar lo ya visto
- o igualar el nivel del original
Aquí no termina de cumplirse ninguna. Bitelchús Bitelchús se defiende, pero con los medios técnicos actuales podría haber sido mucho más ambiciosa. Entiendo que Burton apueste por un cine más artesanal, pero eso no justifica que la película no vaya un paso más allá.
La pregunta clave sigue siendo la misma: ¿era necesaria?
Y la respuesta es no.
¿Hay que ver la original para entenderla?
No estrictamente. La nueva película enlaza con la historia original y aclara detalles que antes quedaban en el aire, pero se puede entender perfectamente sin haber visto la de 1988.
Eso sí, si la viste en su día, reconocerás personajes, dinámicas y guiños que enriquecen la experiencia. Ver la original antes suma. Ver la nueva y luego volver a la antigua, en cambio, puede estropear ambas por comparación.
Conclusión sobre Bitelchús
De Bitelchús Bitelchús me quedo con varias cosas:
- Keaton recuperando uno de sus papeles más icónicos
- El diálogo generacional entre Winona Ryder y Jenna Ortega
- Y el aroma de algo que fue bonito
Pero no era necesaria. Y lo peor que puede pasar es que mucha gente termine pensando:
“Mejor dejar Bitelchús en el recuerdo.”
Y sobre el título… sigo sin entenderlo. Si había que decirlo tres veces, ¿por qué solo dos? Detalles.
🔹 Apunte curioso (Bitelchús)
Michael Keaton solo aparece unos 17 minutos en la película original, pero su impacto fue tan grande que el personaje se convirtió en el eje cultural de toda la obra.
Dragon Ball Daima: cuando cuesta decir adiós
Aquí entramos en terreno sagrado. Dragon Ball es la serie que más ha marcado mi vida. Sin exagerar. Me inculcó valores, épica y una forma de entender el esfuerzo y la superación.
Dragon Ball Z supo continuar la historia de forma magistral. Pero ahí debería haber terminado todo. Lo que vino después —películas, secuelas, reinicios— fue, para mí, explotar una gallina de los huevos de oro.
Dragon Ball GT y el espejo de Daima
Dragon Ball GT fue una de las secuelas más criticadas, especialmente por quienes amábamos el producto original. Y no por casualidad.
Hacer pequeños a los personajes y centrarlo todo de nuevo en Goku fue una decisión muy discutida. Y desde el minuto uno, DB Daima deja claro que va exactamente por el mismo camino.
Lo que GT hizo mal… y bien
GT tuvo errores importantes:
- decisiones narrativas innecesarias
- personajes desaprovechados como Uub
- combates que deberían haber sido épicos y quedaron en broma
Pero también tuvo aciertos claros:
- una animación superior a lo anterior
- transformaciones interesantes
- y, para mí, la mejor banda sonora de toda la saga
“Mi Corazón Encantado” sigue siendo una pieza emocionalmente imbatible.
Conclusión sobre DB Daima
No estoy en contra de DB Daima. La voy a ver.
Primero, porque es el último trabajo de Akira Toriyama.
Segundo, porque Dragon Ball forma parte de mí.
Pero tras el primer episodio —más largo de lo habitual— tuve una sensación clara:
esto ya no me habla a mí.
No ha cambiado el estilo. He cambiado yo.
Y quizás ha llegado el momento de dejar descansar al personaje.
🔹 Apunte curioso (Dragon Ball)
Toriyama siempre afirmó que Dragon Ball nunca fue concebida como una saga larga, sino como una historia de aventuras con final claro. La continuidad fue, en gran parte, decisión editorial.
Reflexión final
Ni Bitelchús Bitelchús ni DB Daima destruyen la infancia.
Pero sí la erosionan un poco si se insiste demasiado.
La nostalgia es poderosa, pero también frágil.
Y a veces, recordar es mejor que revivir.
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