La Sustancia: la dualidad del cine llevada al extremo
La Sustancia no es una película fácil de analizar. Y no porque sea compleja en lo narrativo, sino porque se rompe a sí misma. Estamos ante una obra británica que funciona casi como dos películas distintas: una primera hora y media absolutamente brillante y unos últimos 45 minutos que, en mi opinión, descarrilan por completo. Y lo…









