Los años nuevos (completa)
Hoy se ha estrenado la segunda tanda de episodios de Los años nuevos y no he querido esperar. He visto los diez capítulos completos el mismo día de su lanzamiento, algo que no suelo hacer, pero que aquí ha salido de forma natural. Normalmente evito cualquier tipo de spoiler —real o emocional—, pero hoy voy a permitirme una pequeña excepción, sin arruinar nada a quien aún no la haya visto.
Ese “spoiler” es simple: cuando publique mi artículo sobre lo mejor del año, Los años nuevos estará en el Top 3 sin ninguna duda. Es una demostración clara de que no hacen falta presupuestos desorbitados ni grandes artificios para crear una serie potente. Basta con una buena historia, una dirección sólida y una idea clara de lo que se quiere contar. Aquí todo eso está.
Cómo verla y cómo enfrentarse a ella
Para ver la serie es necesario estar suscrito a Movistar Plus+, que posee los derechos de emisión. Más allá de eso, mi recomendación es sencilla: no leas nada antes de verla. Entrar a ciegas potencia especialmente los dos primeros episodios y permite que la serie te sitúe a su ritmo.
Sin entrar en detalles que estropeen la experiencia, puede decirse que la historia parte del encuentro entre un chico y una chica en Nochevieja. A partir de ahí, la serie despliega su verdadero interés: observar cómo el paso del tiempo transforma a las personas, las relaciones y las expectativas vitales.
¿Es una serie para todos los públicos?
No lo es. Los años nuevos incluye escenas de sexo, consumo de drogas y situaciones que la alejan claramente del público infantil. Establecer una edad concreta siempre es complicado, pero difícilmente la recomendaría por debajo de los 14 o 16 años, dependiendo de la madurez de quien la vea.
En cambio, para el público adulto el rango es muy amplio. La serie aborda relaciones de pareja, dinámicas familiares, conflictos generacionales y vínculos que se tensan o se transforman con los años. Padres, hijos, cuñados, suegros… el retrato es amplio y reconocible.
Un ritmo que pide implicación
No es una serie rápida. Si te incomodan los silencios, las escenas largas o las narrativas que se toman su tiempo, Los años nuevos puede resultarte exigente. Aun así, cuando cada pausa y cada vacío forman parte del discurso, el resultado se vuelve coherente y absorbente.
Aquí el ritmo lento no es un obstáculo, sino una herramienta. La serie invita a reflexionar, a empatizar y a reconocerse en situaciones cotidianas. Es una historia cercana, muy humana, que no necesita subrayados constantes para conectar con el espectador.
Dirección y mirada autoral
La serie está escrita y dirigida por Rodrigo Sorogoyen, responsable de títulos como As bestas, Que Dios nos perdone, El Reino, además de series como Antidisturbios o Apagón. En Los años nuevos vuelve a demostrar una enorme capacidad para observar a sus personajes sin juzgarlos.
Aunque hay varios directores implicados, Sorogoyen dirige los primeros episodios y el resto se reparte entre Sandra Romero y David Martín, algo habitual en producciones de este tipo. El relevo no rompe el tono ni el ritmo: la serie mantiene una coherencia clara de principio a fin.
¿La mejor serie del año?
Aún estoy cerrando mi balance anual, pero puedo adelantar que Los años nuevos estará muy arriba. En un año que parecía algo irregular, el cierre ha traído varios títulos potentes, y este es uno de los más sólidos. Habrá tiempo de hablar de rankings, pero aquí el nivel es indiscutible.
¿Verla solo o en pareja?
Si tienes una relación estable, verla en pareja puede ser una buena experiencia. Si tu relación es reciente o atraviesa momentos delicados, quizá convenga pensarlo dos veces. La serie invita a mirarse, a cuestionarse y a reflexionar sobre decisiones vitales, y no siempre es cómoda.
En mi caso, la vi solo. No por motivos sentimentales, sino porque así termino antes las series. Aun así, es una obra que genera conversación y que se presta mucho al intercambio de puntos de vista después de cada episodio.
Por todo ello…
Los años nuevos es una serie que habla de la vida, de las relaciones y de la familia sin artificios ni excesos. Es cercana, honesta y muy bien construida. No sé si es lo mejor de Sorogoyen, pero sí está claramente entre sus trabajos más logrados. Haber visto los diez episodios el día del estreno es, en sí mismo, una buena medida de hasta qué punto funciona.
⚠️ Parte con spoilers
A partir de aquí, si no has visto los 10 episodios de Los años nuevos, debes dejar de leer.
Este bloque de spoilers está pensado para:
- analizar el cierre de la historia
- interpretar la evolución de los personajes
- reflexionar sobre el sentido del paso del tiempo en la serie
👉 Desplegar bajo vuestra responsabilidad
El final de Los años nuevos no busca una resolución clásica ni una conclusión tranquilizadora. La serie apuesta por mostrar cómo el desgaste, las decisiones aplazadas y los cambios personales terminan marcando la relación más que cualquier conflicto concreto.
La última Nochevieja funciona como síntesis de todo lo anterior: no hay grandes giros, pero sí una conciencia clara de lo que los personajes han sido y de lo que ya no pueden ser juntos. El tiempo no aparece como solución, sino como fuerza que deja al descubierto lo que se sostuvo por inercia.
Sorogoyen evita juzgar o cerrar el relato con una tesis explícita. El final sugiere más de lo que afirma, manteniendo la coherencia con una serie que siempre ha preferido observar antes que dictar.
📲 ¿Te quedas con ganas de más?
En Telegram te damos la posibilidad de ir mucho más allá con tu hobby. Es el nexo de unión de todo lo que hacemos.
✅ Curiosidades y detalles que se nos quedan fuera
✅ Calendario de cine y series (lo que viene y lo que vale la pena)
✅ La web, el podcast y el canal… todo conectado en un mismo sitio
✅ Recomendaciones rápidas y debate sin spoilers






